Obispo de Rawson llamó a evitar una “Patagonia arrasada”
El monseñor Roberto Álvarez expresó su inquietud ante iniciativas que, por intereses económicos, ideológicos o resentimientos, ponen en riesgo la región, y recordó que los bienes naturales deben beneficiar a toda la comunidad.
por REDACCIÓN CHUBUT 02/02/2026 - 13.43.hs
El obispo de Rawson, monseñor Roberto Álvarez, difundió un nuevo documento pastoral en el marco del espacio de discernimiento "En tierra fértil", donde propone una reflexión sobre la realidad social y territorial actual, con especial énfasis en los escenarios de crisis, conflictividad y sufrimiento social.
En su mensaje, el prelado invita a realizar una lectura serena y evangélica del tiempo presente, exhortando a no profundizar discursos de confrontación, a priorizar el bien común y a colocar en el centro a los sectores más vulnerables. En ese contexto, recordó que “la persecución recayó sobre los más frágiles: los pobres, los descartados”.
Como parte de su análisis, monseñor Álvarez retomó el incendio de Roma del año 64, un episodio histórico atravesado por distintas interpretaciones sobre sus causas y responsables. Señaló que, más allá de las disputas de poder, la violencia y la persecución terminaron recayendo sobre una minoría indefensa: los primeros cristianos, acusados colectivamente frente a una tragedia compleja.
A partir de ese hecho, el obispo trazó un paralelismo con la actualidad y advirtió sobre proyectos que, bajo la idea de progreso o impulsados por intereses económicos, promueven la devastación del territorio. En ese marco, manifestó su preocupación ante la posibilidad de una “Patagonia arrasada” para satisfacer ambiciones económicas, cegueras ideológicas o resentimientos, y subrayó que los bienes naturales no están destinados a unos pocos, sino al conjunto de la sociedad.
En el documento también señaló el rol que juegan la falta de planificación, la improvisación y la ausencia de reglas claras en la generación de tragedias que podrían evitarse. Al recordar las decisiones adoptadas en Roma tras el gran incendio, remarcó la importancia de aprender de las crisis para prevenir nuevas catástrofes.
Finalmente, monseñor Álvarez sostuvo que no es momento de “echar leña al fuego” ni de profundizar tensiones desde el lenguaje. Destacó el compromiso de quienes trabajan por el bien común en la comarca andina, enfrentando situaciones extremas con esfuerzo y riesgo personal. Asimismo, afirmó que, una vez que el fuego se apaga, quienes más padecen las consecuencias suelen ser los pobres, los despojados y los olvidados.
El obispo cerró su reflexión con un llamado a la responsabilidad colectiva y al cuidado de los más vulnerables, al tiempo que remarcó que las investigaciones y la determinación de responsabilidades deben realizarse sin convertir a las víctimas en culpables.
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