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Las jubilaciones provinciales

 El sistema jubilatorio de nuestra provincia comenzó como un ejemplo de ordenamiento en que se construían casas para los beneficiados y se realizaban préstamos, acciones estas que con el tiempo se diluyeron ante el avance de «manotear» los fondos de la Caja (hoy Instituto) para paliar déficit del Estado. Y desde el aumento en el tiempo de más jubilaciones la cosa comenzó a desmadrarse por una cuestión lógica de a más beneficios, existe la necesidad de más aportes para no desequilibrar las cuentas en el tiempo.

Emilio Balado

Desde ya que el trabajo de los directivos es agudizar el ingenio para ver como se va componiendo el debe y el haber, para no quedar en déficit. La Constitución Provincial es muy clara en este aspecto. Los fondos que deben ingresar a la Caja deberían ser administrados por esta, no obstante la necesidad de dinero por parte del Ejecutivo, hacen que estos ingresen directamente a un fondo común administrado por el ministerio de Economía, que los distribuye de acuerdo a sus necesidades, produciendo al presente una deuda multimillonaria a la Caja, que tal siguen las cosas, nunca se pagará.
 Otro si digo, es la conformación del Directorio con representantes de los activos y de los jubilados que debería considerarse, ya que esto significa un costo extra y no se sabe bien cual es su necesidad, ya que si pensamos en la representante de los pasivos, este es casi siempre elegido de la mayoría de los cuadros del Estado, sin dejar espacio a otros grupos que también tendrían que compulsar. En fin cosas para estudiar.
 Por otro lado los vaivenes del Estado ha permitido el ingreso indiscriminado de agentes públicos que ha aumentado la masa salarial en cantidades cada vez más difícil de afrontar creando una bola que asfixia. Ese mismo problema lleva  a pensar en soluciones para salir del atolladero y es así que una de las ideas brillantes es facilitar la baja a empleados acogiéndolos al beneficio de la jubilación, con lo cual la carga que ya tiene la Caja se profundizará. Mientras todo esto ocurre las únicos perjudicados siguen siendo los jubilados que deben esperar el cobro de su beneficio cuando al Gobierno se le da la gana, de acuerdo a la disponibilidad de fondos, cuando de acuerdo a todas las premisas que protegen a los jubilados deberían ser los primeros atendidos, ya que se supone tendrían los fondos suficientes para dar cumplimiento a esa Constitución de la cual hablamos. Por otro lado, y teniendo en cuenta como se manejaron las cosas, los responsables del desfinanciamiento de la Caja, deberían ser juzgados de acuerdo a las leyes en vigencia, aunque pensando en lo que ocurre en nuestro país con la Justicia, nadie será sancionado, pero en fin, los pobres jubilados que aún subsisten sin cobrar dos meses, seguirán sufriendo y no se sabe hasta cuando. Muy probablemente hasta que la Parca diga basta. Viva la desprotegida tercera edad más allá de todos los «slogan» que se inventen.
 

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Las jubilaciones provinciales

 El sistema jubilatorio de nuestra provincia comenzó como un ejemplo de ordenamiento en que se construían casas para los beneficiados y se realizaban préstamos, acciones estas que con el tiempo se diluyeron ante el avance de «manotear» los fondos de la Caja (hoy Instituto) para paliar déficit del Estado. Y desde el aumento en el tiempo de más jubilaciones la cosa comenzó a desmadrarse por una cuestión lógica de a más beneficios, existe la necesidad de más aportes para no desequilibrar las cuentas en el tiempo.

Desde ya que el trabajo de los directivos es agudizar el ingenio para ver como se va componiendo el debe y el haber, para no quedar en déficit. La Constitución Provincial es muy clara en este aspecto. Los fondos que deben ingresar a la Caja deberían ser administrados por esta, no obstante la necesidad de dinero por parte del Ejecutivo, hacen que estos ingresen directamente a un fondo común administrado por el ministerio de Economía, que los distribuye de acuerdo a sus necesidades, produciendo al presente una deuda multimillonaria a la Caja, que tal siguen las cosas, nunca se pagará.
 Otro si digo, es la conformación del Directorio con representantes de los activos y de los jubilados que debería considerarse, ya que esto significa un costo extra y no se sabe bien cual es su necesidad, ya que si pensamos en la representante de los pasivos, este es casi siempre elegido de la mayoría de los cuadros del Estado, sin dejar espacio a otros grupos que también tendrían que compulsar. En fin cosas para estudiar.
 Por otro lado los vaivenes del Estado ha permitido el ingreso indiscriminado de agentes públicos que ha aumentado la masa salarial en cantidades cada vez más difícil de afrontar creando una bola que asfixia. Ese mismo problema lleva  a pensar en soluciones para salir del atolladero y es así que una de las ideas brillantes es facilitar la baja a empleados acogiéndolos al beneficio de la jubilación, con lo cual la carga que ya tiene la Caja se profundizará. Mientras todo esto ocurre las únicos perjudicados siguen siendo los jubilados que deben esperar el cobro de su beneficio cuando al Gobierno se le da la gana, de acuerdo a la disponibilidad de fondos, cuando de acuerdo a todas las premisas que protegen a los jubilados deberían ser los primeros atendidos, ya que se supone tendrían los fondos suficientes para dar cumplimiento a esa Constitución de la cual hablamos. Por otro lado, y teniendo en cuenta como se manejaron las cosas, los responsables del desfinanciamiento de la Caja, deberían ser juzgados de acuerdo a las leyes en vigencia, aunque pensando en lo que ocurre en nuestro país con la Justicia, nadie será sancionado, pero en fin, los pobres jubilados que aún subsisten sin cobrar dos meses, seguirán sufriendo y no se sabe hasta cuando. Muy probablemente hasta que la Parca diga basta. Viva la desprotegida tercera edad más allá de todos los «slogan» que se inventen.
 

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