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“Manu”, un niño africano adoptado que ahora vive en nuestra ciudad
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“Manu”, un niño africano adoptado que ahora vive en nuestra ciudad

Valeria Laura Fernández y Gerardo Sosa son una pareja de nuestra ciudad que adoptó un niño africano.  

Por REDACCIÓN CHUBUT

Luego de todo un historial de tratamientos de fertilización, tratamientos, terapias, trámites de adopción en nuestro país, dieron con un orfanato en África denominado “Casa Emanuel”, ubicado en Guinea Bissau, un pequeño país muy pobre, sin electricidad y sin agua potable; en el lugar el 50 por ciento de la población es portadora de Sida y el sistema de salud es deplorable. 
El orfanato recoge niños abandonados, huérfanos o rechazados por las tribus por ciertas creencias. Actualmente, cobija a alrededor de 150 niños. Su historia se remonta al año 1993, cuando la odontóloga de Costa Rica Isabel Johanning junto a otros misioneros llegaron a Guinea Bissau a cumplir con su misión de ayudar a los más necesitados y hasta tuvieron que soportar una guerra civil, aún así se quedaron en el lugar a cuidar a los niños; comenzando con una beba desnutrida, pasando a nueve niños y llegar al día de hoy a 150. En ese lugar estaba “Manu”, de cinco años, al cual fueron a buscar Valeria y Gerardo. Hoy Manu vive en Puerto Madryn, concurre a la Escuela 84 y se ha adaptado muy bien a todos los cambios; tiene unos padres que lo aman, compañeritos y comunidad educativa que lo acogió con amor y está aprendiendo el idioma y las costumbres argentinas rápidamente. Hace unos días le entregaron su DNI, en el cual luce sonriente su nombre: Manuel Sosa. 

“MANU”
Valeria relató que “Manuel está adoptado con sentencia de adopción; fuimos a África a buscarlo especialmente a él; estuvimos en lista de espera acá (recalcando la buena atención pero las malas condiciones de trabajo con las que lidia el personal). 
Acá en Madryn había una familia que había adoptado un nene en África; mucha gente sabía que buscábamos tener un hijo; me contacté con esa mamá, mandé un mail a Casa Emanuel que es el orfanato en África; me contesta el 5 de diciembre del 2016 la directora del orfanato, Isabel, y nos pide una carta intención contándole de nosotros. Acostumbrados a que todo tarda tanto tiempo, resulta que el 8 de diciembre recibimos la contestación y que había posibilidades de un niño, que era Manu, que en ese momento tenía cinco años, y me mandan su foto; contestamos inmediatamente que sí; no hubo dudas, y después vino la espera de que contacten a su familia para que den la aprobación de la adopción; el es huérfano de mamá; su padre se presenta frente al Juez y declara que quiere que su hijo tenga acceso a la educación, a la salud y mejor calidad de vida. Comenzó el proceso, y la sentencia de adopción salió en marzo pero después empiezan todos los trámites para el ingreso al país; viajamos los primeros días de mayo con otra familia que también fue a adoptar; estrenamos pasaporte. Fue un viaje extremadamente largo. 

ENCUENTRO Y DESPEDIDA 
“Cuando llegamos al orfanato llegamos a oscuras; se corta la luz a las 22 horas y a las 8 horas yo lo vi por la ventana; vino, nos abrazamos; lloramos de la emoción; es parir. 
También parte del proceso de adopción es que alguien de la familia tiene que ir a despedirse; en este caso fue el papá, hizo muchos kilómetros para ir a despedirse. Cuando fue su papá, Manu se aferró fuerte de mi marido; lo saludó a su papá, se dieron la mano. 
Nos contó que Manu tiene tres hermanos mayores que viven en la tribu; ellos a la aldea la llaman tabanca; nosotros le contamos cómo era Puerto Madryn para que sepa a dónde venía. El papá lo llevó al orfanato porque hay creencias en las tribus con respecto a algunas cuestiones; si la madre del niño muere al nacer, si son mellizos o tienen alguna discapacidad por una cuestión cultural son sacrificados; los dejan en hormigueros gigantes para que se lo coman las hormigas o los abandonan para que mueran. Tiene que ver con su cultura. La mamá de Manu murió a los tres días de nacer él. 

ADOPCION Y ADAPTACION 
En cuanto al idioma; que Manu va aprendiendo muy rápido, Valeria mencionó que “Manu hablaba en portugués - Guinea Bissau es colonia portuguesa- y algunas palabras en castellano por la directora del orfanato que es de Costa Rica; y unos misioneros cuando comenzó el proceso de adopción le empezaron a hablar en castellano; la gente del lugar hablan distintas lenguas o dialectos”. Y en cuanto al proceso de adaptación a la escuela, relató “que en la Escuela 84 hicieron muy buen trabajo esperándolo. 
Va a primer grado y el 27 de febrero cumple los siete años. Sin mencionar que en su casa es acogido como todo primer hijo cuando llega al hogar.
Valeria destacó que “en este momento ya hay diez niños en Argentina adoptados del mismo orfanato y nos contactamos por Whats App y sostenemos la amistad de los chicos de esta manera. También se puede apadrinar niños, no sólo adoptar; se puede apadrinar en cinco áreas como educación, vestimenta, salud, y ellos te van mandando la evolución”. http://www.casaemanuel.org

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“Manu”, un niño africano adoptado que ahora vive en nuestra ciudad

Valeria Laura Fernández y Gerardo Sosa son una pareja de nuestra ciudad que adoptó un niño africano.  

Luego de todo un historial de tratamientos de fertilización, tratamientos, terapias, trámites de adopción en nuestro país, dieron con un orfanato en África denominado “Casa Emanuel”, ubicado en Guinea Bissau, un pequeño país muy pobre, sin electricidad y sin agua potable; en el lugar el 50 por ciento de la población es portadora de Sida y el sistema de salud es deplorable. 
El orfanato recoge niños abandonados, huérfanos o rechazados por las tribus por ciertas creencias. Actualmente, cobija a alrededor de 150 niños. Su historia se remonta al año 1993, cuando la odontóloga de Costa Rica Isabel Johanning junto a otros misioneros llegaron a Guinea Bissau a cumplir con su misión de ayudar a los más necesitados y hasta tuvieron que soportar una guerra civil, aún así se quedaron en el lugar a cuidar a los niños; comenzando con una beba desnutrida, pasando a nueve niños y llegar al día de hoy a 150. En ese lugar estaba “Manu”, de cinco años, al cual fueron a buscar Valeria y Gerardo. Hoy Manu vive en Puerto Madryn, concurre a la Escuela 84 y se ha adaptado muy bien a todos los cambios; tiene unos padres que lo aman, compañeritos y comunidad educativa que lo acogió con amor y está aprendiendo el idioma y las costumbres argentinas rápidamente. Hace unos días le entregaron su DNI, en el cual luce sonriente su nombre: Manuel Sosa. 

“MANU”
Valeria relató que “Manuel está adoptado con sentencia de adopción; fuimos a África a buscarlo especialmente a él; estuvimos en lista de espera acá (recalcando la buena atención pero las malas condiciones de trabajo con las que lidia el personal). 
Acá en Madryn había una familia que había adoptado un nene en África; mucha gente sabía que buscábamos tener un hijo; me contacté con esa mamá, mandé un mail a Casa Emanuel que es el orfanato en África; me contesta el 5 de diciembre del 2016 la directora del orfanato, Isabel, y nos pide una carta intención contándole de nosotros. Acostumbrados a que todo tarda tanto tiempo, resulta que el 8 de diciembre recibimos la contestación y que había posibilidades de un niño, que era Manu, que en ese momento tenía cinco años, y me mandan su foto; contestamos inmediatamente que sí; no hubo dudas, y después vino la espera de que contacten a su familia para que den la aprobación de la adopción; el es huérfano de mamá; su padre se presenta frente al Juez y declara que quiere que su hijo tenga acceso a la educación, a la salud y mejor calidad de vida. Comenzó el proceso, y la sentencia de adopción salió en marzo pero después empiezan todos los trámites para el ingreso al país; viajamos los primeros días de mayo con otra familia que también fue a adoptar; estrenamos pasaporte. Fue un viaje extremadamente largo. 

ENCUENTRO Y DESPEDIDA 
“Cuando llegamos al orfanato llegamos a oscuras; se corta la luz a las 22 horas y a las 8 horas yo lo vi por la ventana; vino, nos abrazamos; lloramos de la emoción; es parir. 
También parte del proceso de adopción es que alguien de la familia tiene que ir a despedirse; en este caso fue el papá, hizo muchos kilómetros para ir a despedirse. Cuando fue su papá, Manu se aferró fuerte de mi marido; lo saludó a su papá, se dieron la mano. 
Nos contó que Manu tiene tres hermanos mayores que viven en la tribu; ellos a la aldea la llaman tabanca; nosotros le contamos cómo era Puerto Madryn para que sepa a dónde venía. El papá lo llevó al orfanato porque hay creencias en las tribus con respecto a algunas cuestiones; si la madre del niño muere al nacer, si son mellizos o tienen alguna discapacidad por una cuestión cultural son sacrificados; los dejan en hormigueros gigantes para que se lo coman las hormigas o los abandonan para que mueran. Tiene que ver con su cultura. La mamá de Manu murió a los tres días de nacer él. 

ADOPCION Y ADAPTACION 
En cuanto al idioma; que Manu va aprendiendo muy rápido, Valeria mencionó que “Manu hablaba en portugués - Guinea Bissau es colonia portuguesa- y algunas palabras en castellano por la directora del orfanato que es de Costa Rica; y unos misioneros cuando comenzó el proceso de adopción le empezaron a hablar en castellano; la gente del lugar hablan distintas lenguas o dialectos”. Y en cuanto al proceso de adaptación a la escuela, relató “que en la Escuela 84 hicieron muy buen trabajo esperándolo. 
Va a primer grado y el 27 de febrero cumple los siete años. Sin mencionar que en su casa es acogido como todo primer hijo cuando llega al hogar.
Valeria destacó que “en este momento ya hay diez niños en Argentina adoptados del mismo orfanato y nos contactamos por Whats App y sostenemos la amistad de los chicos de esta manera. También se puede apadrinar niños, no sólo adoptar; se puede apadrinar en cinco áreas como educación, vestimenta, salud, y ellos te van mandando la evolución”. http://www.casaemanuel.org

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