Porque se dice que la minería del uranio es contaminante IX
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En nota anterior concluimos que los grandes países consumidores nucleares no son los grandes productores de uranio y que los principales productores de uranio tienen regiones desérticas o remotas y economías basadas en exportación de recursos.
El uranio económicamente explotable no está distribuido uniformemente. Los mayores depósitos están en Kazajistán, Canadá, Australia y África.
En Europa occidental las regulaciones ambientales son más estrictas y hay fuerte oposición local a la minería radiactiva, por eso muchos países cerraron sus minas.
Para muchos países resulta más simple importar uranio, procesarlo y producir electricidad sin tener que gestionar los impactos mineros.
Esto genera una paradoja. La energía nuclear se presenta a menudo como tecnología avanzada y limpia en el lugar donde se produce la electricidad, pero la parte más contaminante y sucia de la cadena, ocurre muy lejos del consumidor final.
Actualmente toda la electricidad nuclear del mundo depende de muy pocas regiones mineras.
El sur de Kazajistán, la cuenca de Athabasca en Canadá, algunas zonas de Australia y desiertos africanos son los proveedores.
Es decir, un número muy pequeño de regiones del planeta soporta la mayor parte del impacto minero del uranio.
El Plan Nuclear Argentino y la política de Chubut intentan agregarnos a esa pequeña zona del planeta.
A esta altura surge un nuevo interrogante: ¿Por qué países con grandes reservas de uranio, como Alemania o España, decidieron cerrar sus minas, aunque siguieron usando o importando combustible nuclear?
La historia detrás de eso es bastante reveladora. Las decisiones sobre minería de uranio no siempre son geológicas o técnicas, sino políticas y sociales.
Varios países europeos sí tenían uranio, lo explotaron durante décadas y luego decidieron cerrar las minas, principalmente por la resistencia social, aunque algunos continuaron utilizando energía nuclear o importando combustible. ¿Cuáles son esos países?
Veamos dos ejemplos claros:
Alemania
Durante la Guerra Fría, Alemania Oriental fue una de las mayores regiones productoras de uranio del mundo. La explotación estaba a cargo de la empresa soviético-alemana Wismut.
Producción total algo: más de 200.000 toneladas de uranio, minas en Sajonia y Turingia. El uranio alimentaba el programa nuclear de la Unión Soviética.
Tras la reunificación alemana en 1990, como vimos en notas anteriores, la magnitud del pasivo ambiental era mayúsculo, montañas de estériles radiactivos, lagunas con residuos de procesamiento, aguas contaminadas y pueblos cercanos afectados.
Alemania decidió cerrar toda la minería de uranio e iniciar un gigantesco programa de restauración. El costo estimado de la remediación supera 7.000 millones de euros y continúa hasta hoy. Este es uno de los proyectos de limpieza minera más grandes del planeta.
España también tuvo minería de uranio durante décadas
La explotación estaba gestionada por la empresa pública ENUSA Industrias Avanzadas. La principal mina fue Saelices el Chico. Produjo uranio desde los años 1970 hasta principios de los 2000.
¿Por qué se cerró? Principalmente por tres razones a) oposición social creciente en las zonas mineras, b) exigencias ambientales cada vez mayores y c) costos de producción altos frente al uranio importado.
España sigue teniendo centrales nucleares, pero todo el uranio se importa.
El mismo patrón en otros países. Situaciones parecidas ocurrieron en Francia que cerró sus minas en 2001, y en República Checa, con una reducción fuerte de la minería.
Lo que esto revela: muchos países desarrollados dejaron de explotar uranio en su territorio, pero el consumo nuclear continuó.
Ocurrió por una combinación de factores: Oposición social, presión política interna y costos ambientales elevados, con disponibilidad de uranio más barato en otros países.
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