La crisis del combustible endurece postura de empresarios frente al Somu y pone en jaque el inicio de la temporada de pesca - Últimas Noticias: El Chubut

Puerto Madryn

La crisis del combustible endurece postura de empresarios frente al Somu y pone en jaque el inicio de la temporada de pesca

El vertiginoso incremento en el precio del gasoil naval y la falta de consenso salarial con el gremio de la marinería ensombrecen el panorama pesquero en Puerto Madryn. A días de la fecha tentativa de apertura en aguas nacionales, el sector empresarial advierte que los barcos no van a salir a pescar si no se garantiza la viabilidad económica de la zafra frente a costos operativos que se volvieron insostenibles.

por REDACCIÓN CHUBUT 11/04/2026 - 19.59.hs

La industria pesquera de la región se encuentra actualmente en una encrucijada que amenaza con paralizar uno de los motores económicos más importantes de Chubut. La combinación de una suba estrepitosa en los costos del combustible (que escalaron un 60% en el último semestre) junto con una negociación paritaria estancada con el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), llevó a las cámaras empresarias a endurecer su posición en las mesas paritarias.

 

Mientras el calendario técnico sugiere que la zafra de langostino en aguas nacionales debería comenzar entre el 15 de abril, la falta de previsibilidad y la volatilidad de los mercados internacionales, influenciados por los conflictos en Medio Oriente, mantienen a la flota amarrada en los muelles locales sin saber qué va a pasar.

 

En este contexto, los empresarios pesqueros sostienen que sin un acuerdo salarial que se ajuste a la realidad de un "negocio roto", no habrá salida de buques, independientemente de las autorizaciones biológicas que dicte el Consejo Federal Pesquero.
El factor determinante en esta crisis es el costo del gasoil naval, un insumo que hoy oscila entre el 25% y el 50% de los gastos operativos de un barco, dependiendo de la flota.

 

A diferencia de los combustibles para el consumo civil, el sector pesquero no fue incluido en esquemas de congelamiento de precios, y el valor del litro ya supera los 1.800 pesos en las actualizaciones más recientes.
Ante este escenario, las empresas solicitaron al Gobierno Nacional gestiones ante el Ministerio de Economía para revisar la carga tributaria del combustible o implementar subsidios similares a los que reciben otras pesquerías del mundo, buscando así un alivio que permita soltar amarras.

 

Por otro lado, el frente laboral añade una capa adicional de complejidad. Las cámaras CAPIP y CAPECA ratificaron una oferta salarial basada en tablas móviles vinculadas al valor de exportación del langostino, esquema que ya fue aceptado por otros gremios del sector pero que el SOMU rechaza.
Desde el sindicato, referentes como César Zapata admiten que existe voluntad de diálogo para evitar repetir los conflictos del año pasado, pero denuncian una falta de respuesta oficial a sus contrapropuestas.

 

La situación se vuelve aún más precaria debido a la crisis institucional que atraviesa el SOMU, cuyo mandato de conducción vence el próximo 9 de mayo y se encuentra bajo revisión judicial, lo que pone en duda su capacidad legal para firmar acuerdos paritarios vinculantes en el corto plazo.
Mientras el tiempo se agota, algunas empresas comenzaron a buscar alternativas. El caso de Conarpesa es el más emblemático, habiendo convocado a sus tripulaciones para firmar acuerdos individuales bajo las nuevas tablas variables.

 

Esta fragmentación de la negociación colectiva refleja la desesperación de una base trabajadora que no quiere revivir la parálisis de 2025. Sin embargo, para el grueso de la flota tangonera, la decisión sigue siendo institucional: si no se logra un punto de equilibrio entre los costos de gasoil disparados y un esquema salarial sostenible, los muelles de Puerto Madryn seguirán siendo el escenario de una flota en espera, mientras la temporada de langostino corre el riesgo de perderse antes de empezar.
 

 

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