El Golfo Nuevo y su potencial turístico, una deuda que sigue abierta
Por Héctor Noguera para EL CHUBUT
por REDACCIÓN CHUBUT 31/01/2026 - 20.23.hs
Con la llegada a Madryn de Yules Rossi en 1952, comienza la actividad submarina. Un francés que quedó deslumbrado por la claridad de las aguas del Golfo Nuevo, y que empezó a meterse bajo el mar para descubrir lo que muchos todavía no veían. Flora, fauna, colores y una riqueza natural que con el tiempo se volvió parte de la identidad de la ciudad.
Desde entonces, la actividad submarina no dejó de crecer. Primero como una curiosidad, después como deporte y, más tarde, como un atractivo turístico. Hoy el turismo es uno de los pilares económicos de Madryn. Y por eso celebro que se haya anunciado la posibilidad de crear un parque submarino artificial frente a la costa, una idea que fue bien recibida por el intendente y por mucha gente de mar. No es inventar nada raro: en el mundo ya existen experiencias similares, con buenos resultados, más trabajo y más visitantes.
Puerto Madryn fue declarada Capital Nacional del Buceo, pero arrastra desde hace años problemas que no terminan de resolverse. Leyes, decretos e incisos provinciales fueron poniendo trabas, sobre todo en lo que respecta a los parques submarinos naturales. Hoy hay prohibiciones que impiden el acceso libre tanto a buceadores locales como a turistas que quieren conocer esos lugares maravillosos que tenemos en las restingas costeras.
Cualquier persona con carnet habilitante debería poder ingresar, como se ingresa a un parque o a una plaza en tierra. Claro que puede haber infractores, gente que no respete la flora o moleste a la fauna. Para eso está la Prefectura Naval Argentina, que es la autoridad en el mar y tiene las herramientas para controlar y sancionar cuando hace falta.
Pero la realidad muestra que, amparadas por las normas vigentes, solo algunas empresas comerciales acceden a los mejores parques naturales de Madryn. Eso deja afuera a muchos, porque los costos son altos y hoy están dolarizados. Las restingas deberían ser espacios públicos, sin que eso afecte el trabajo de las empresas, que también generan empleo y cumplen su rol.
Para el buceador independiente, ya sea vecino o turista, no es facil llegar por tierra cargando equipos. Por mar, en cambio, es mucho más práctico. Hay coordenadas claras, distancias marcadas entre los puntos de fondeo y los sectores a visitar. Cualquier lancha, velero o bote puede hacerlo. Y si alguien se excede, la Prefectura está para intervenir, incluso con el secuestro de la embarcación si corresponde.
Tanto la Provincia como el Municipio tienen que trabajar más en esto. Resolver dificultades, sí, pero también aprovechar lo que nos da la naturaleza. Las prohibiciones, cuando son la única respuesta, terminan frenando el crecimiento turístico, que es una fuente económica clave para Madryn y para toda la provincia.
Lo mismo pasa con las ballenas. Puerto Madryn se presenta como la Capital de las Ballenas, pero el avistaje embarcado sigue siendo un tema pendiente. Es contradictorio el marketing «Capital de las ballenas» cuando está prohibido, y necesita ser incorporado como real recurso turístico.
Nacido y criado en Madryn y como socio activo del Club Náutico Atlántico Sud desde su fundación en el año 1955, puedo afirmar que ballenas fue un atractivo permanente. No hace mucho se las veía a metros del muelle Piedrabuena o cercanas a fondeaderos frente al club.
Todavía hoy llegan turistas preguntando dónde pueden alquilar una lancha para salir a ver ballenas. Y la respuesta es siempre la misma: está prohibido. Es una contradicción difícil de explicar cuando uno ve el cartel de ingreso a la ciudad con una cola de ballena como símbolo. En la práctica, no se pueden ver embarcadas, como sí ocurre en muchos lugares del mundo donde el avistaje es un recurso turístico más.
La temporada pasada mostró que hubo muchas ballenas cerca de la costa, de los muelles, incluso cruzándose con kayaks o tablas.
Puerto Pirámides es otra historia. Es único, con una naturaleza especial y servicios de avistaje embarcado que funcionan desde hace años y son de primer nivel.
Pero también creo que sería posible extender esos servicios a Madryn, permitiendo la navegación de los históricos balleneros dentro de coordenadas seguras, sin licitaciones ni trámites interminables. La Prefectura Naval está, con infraestructura y personal capacitado, cuidando todos los días a quienes navegan frente a nuestras playas y restingas.
Solo hace falta una decisión seria, con sentido común. Pensar el turismo como una oportunidad, no como un problema. Abrir el diálogo y ampliar la oferta turística local, sin perder de vista el cuidado del mar, que es, al final, lo que nos dio identidad y futuro.
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