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Eva Quilodrán: plantas, flores, yuyos y el amor que sanan

La enfermera universitaria, ya jubilada, Eva Quilodrán, mujer nacida en Cholila, tiene una larga trayectoria en la difusión y en la enseñanza de la medicina ancestral, esa que le legó su abuela paterna que era partera y sabía curar con plantas, yuyos, flores y la riqueza que da la Madre Tierra.

Su abuelita le dejó este don, para hacer el bien y hoy Eva es reconocida por su labor, por sus recorridos por toda la provincia, sus capacitaciones en distintas partes de Latinoamérica, sus clases transmitiendo las bondades de la medicina ancestral.

Eva reside en Esquel; nació en Cholila. Hoy volvió a ese pueblo cordillerano para acompañar a su hijo, ya que hace poco más de un mes, sufrieron una pérdida inmensa, su nuera, Laura Volentini, falleció en los primeros días de octubre. Una mujer joven, llena de vida y amor, docente de la Escuela Agrotécnica de Cholila, contadora, oriunda de Buenos Aires, que dejó todo por amor y se radicó en Cholila. Junto a su suegra aprendió todo lo de la medicina ancestral: “Mi nuera, mi alumna, me superó. No era para este mundo. Y la extrañamos mucho”, comenzó diciendo a EL CHUBUT, y antes de contar su historia rindió homenaje a su amada nuera. En este duelo, agradece “las fuerzas que nos da el Futachao”. (Dios, en mapuche).

Y Eva sabe que “el amor sana”.

Y el amor es el ingrediente principal de sus pócimas, sus preparaciones donde predomina todo lo natural.

En plena pandemia, Eva ha brindado charlas virtuales, ha filmado videos y “atendí a mucha gente. La gente ha enfermado con gastritis, ha tenido problemas emocionales, trastornos de sueños, problemas en la piel… muchas dolencias por este virus que nos separó de la familia e hizo estragos no sólo acá, sino en todo el mundo”.

 

UN DON

 

Al contar quién es ella, dice Eva: “Nací con los genes para trabajar con lo ancestral; mi abuelita paterna me ha dejado este don, esta virtud que la traigo en los genes, y que es el trabajo con la medicina ancestral y las hierbas medicinales. Mi abuela era partera y tenía mucho conocimiento”.

 

Como enfermera, “un día me desperté, estaba trabajando en Terapia. Oí una voz que me dijo que yo tenía que trabajar con las plantas, porque yo sabía y que podía ser capaz de ayudar”.

No fue fácil, contó, porque desde Salud Pública “muchas veces me cuestionaron. Pero el tiempo mostró todo. Yo siempre fui muy respetuosa y logré encontrar a médicos, enfermeras y agentes sanitarios, que me acompañaron en este camino”.

Eva escribió tres libros y va por el cuarto: “Recuperando la medicina ancestral de la mujer mapu” fue el primero; “Cholilera, mi historia y también la tuya”, su segundo libro y el tercero “La medicina natural: en busca del equilibrio”.  Transcribe recetas medicinales, hace referencia a los congresos a los que asistió, su labor en las escuelas, en comunidades y en la Universidad, entre tantos temas.

Su último viaje para aprender fue a Cuba, donde tomó contacto con los médicos cubanos.

 

PREPARACIONES

 

En Esquel, donde vive, tiene su espacio para elaborar sus preparaciones medicinales, y también están sus plantas. En estos momentos, su hija está cuidando su casa, ya que ella se encuentra junto a su esposo acompañando a su hijo y nieto en Cholila.

“Sigo haciendo los preparados que me pide la gente, me los pide por teléfono y ahí estamos, respeto la casa de mi hijo y de mi querida nuera y las preparaciones no las hago en su casa de Cholila”.

 

Sobre las plantas que curan habló de las bondades de la jarilla, romero, lavanda, también se realizan preparaciones con cebolla, ajo, el alcanfor y el tomillo de campo “que tiene muchas propiedades”. En tanto, para la piel elabora cremas con cera de abeja y caléndula, elabora protectores solares, máscaras de belleza y jaboncitos, entre tantos preparados.

 

 

Las hierbas naturales “son lo más hermoso que nos da nuestra madre tierra, nos alimentamos y curamos nuestras dolencias, tenemos una gran variedad de plantas curativas, hierbas autóctonas y exóticas y sólo hay que saber utilizarlas. Lo natural es el mejor remedio para curar nuestro físico. Y lo emocional, “lo que no podemos expresar yo le llamo la cura del alma”, dijo.

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Eva Quilodrán: plantas, flores, yuyos y el amor que sanan

La enfermera universitaria, ya jubilada, Eva Quilodrán, mujer nacida en Cholila, tiene una larga trayectoria en la difusión y en la enseñanza de la medicina ancestral, esa que le legó su abuela paterna que era partera y sabía curar con plantas, yuyos, flores y la riqueza que da la Madre Tierra.

Su abuelita le dejó este don, para hacer el bien y hoy Eva es reconocida por su labor, por sus recorridos por toda la provincia, sus capacitaciones en distintas partes de Latinoamérica, sus clases transmitiendo las bondades de la medicina ancestral.

Eva reside en Esquel; nació en Cholila. Hoy volvió a ese pueblo cordillerano para acompañar a su hijo, ya que hace poco más de un mes, sufrieron una pérdida inmensa, su nuera, Laura Volentini, falleció en los primeros días de octubre. Una mujer joven, llena de vida y amor, docente de la Escuela Agrotécnica de Cholila, contadora, oriunda de Buenos Aires, que dejó todo por amor y se radicó en Cholila. Junto a su suegra aprendió todo lo de la medicina ancestral: “Mi nuera, mi alumna, me superó. No era para este mundo. Y la extrañamos mucho”, comenzó diciendo a EL CHUBUT, y antes de contar su historia rindió homenaje a su amada nuera. En este duelo, agradece “las fuerzas que nos da el Futachao”. (Dios, en mapuche).

Y Eva sabe que “el amor sana”.

Y el amor es el ingrediente principal de sus pócimas, sus preparaciones donde predomina todo lo natural.

En plena pandemia, Eva ha brindado charlas virtuales, ha filmado videos y “atendí a mucha gente. La gente ha enfermado con gastritis, ha tenido problemas emocionales, trastornos de sueños, problemas en la piel… muchas dolencias por este virus que nos separó de la familia e hizo estragos no sólo acá, sino en todo el mundo”.

 

UN DON

 

Al contar quién es ella, dice Eva: “Nací con los genes para trabajar con lo ancestral; mi abuelita paterna me ha dejado este don, esta virtud que la traigo en los genes, y que es el trabajo con la medicina ancestral y las hierbas medicinales. Mi abuela era partera y tenía mucho conocimiento”.

 

Como enfermera, “un día me desperté, estaba trabajando en Terapia. Oí una voz que me dijo que yo tenía que trabajar con las plantas, porque yo sabía y que podía ser capaz de ayudar”.

No fue fácil, contó, porque desde Salud Pública “muchas veces me cuestionaron. Pero el tiempo mostró todo. Yo siempre fui muy respetuosa y logré encontrar a médicos, enfermeras y agentes sanitarios, que me acompañaron en este camino”.

Eva escribió tres libros y va por el cuarto: “Recuperando la medicina ancestral de la mujer mapu” fue el primero; “Cholilera, mi historia y también la tuya”, su segundo libro y el tercero “La medicina natural: en busca del equilibrio”.  Transcribe recetas medicinales, hace referencia a los congresos a los que asistió, su labor en las escuelas, en comunidades y en la Universidad, entre tantos temas.

Su último viaje para aprender fue a Cuba, donde tomó contacto con los médicos cubanos.

 

PREPARACIONES

 

En Esquel, donde vive, tiene su espacio para elaborar sus preparaciones medicinales, y también están sus plantas. En estos momentos, su hija está cuidando su casa, ya que ella se encuentra junto a su esposo acompañando a su hijo y nieto en Cholila.

“Sigo haciendo los preparados que me pide la gente, me los pide por teléfono y ahí estamos, respeto la casa de mi hijo y de mi querida nuera y las preparaciones no las hago en su casa de Cholila”.

 

Sobre las plantas que curan habló de las bondades de la jarilla, romero, lavanda, también se realizan preparaciones con cebolla, ajo, el alcanfor y el tomillo de campo “que tiene muchas propiedades”. En tanto, para la piel elabora cremas con cera de abeja y caléndula, elabora protectores solares, máscaras de belleza y jaboncitos, entre tantos preparados.

 

 

Las hierbas naturales “son lo más hermoso que nos da nuestra madre tierra, nos alimentamos y curamos nuestras dolencias, tenemos una gran variedad de plantas curativas, hierbas autóctonas y exóticas y sólo hay que saber utilizarlas. Lo natural es el mejor remedio para curar nuestro físico. Y lo emocional, “lo que no podemos expresar yo le llamo la cura del alma”, dijo.

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