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«Heredarás el viento»
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«Heredarás el viento»

Sr. Director:
Esta historia, real, sintetizada, fue fundamentada en una Película de 1960, basada en el famoso caso del «Juicio del Mono a Scopes en 1925», donde «un maestro de secundaria» fue juzgado por enseñar la evolución a sus alumnos, la ley de «Tennessee» de la época prohibía enseñar cualquier teoría que negara la historia de la creación bíblica.

Por REDACCIÓN CHUBUT

El juicio causó gran revuelo y fue un punto crítico en la controversia sobre la evolución y el creacionismo en Estados Unidos. 
Hoy a más de 111 años de la herencia recibida en esta bendita Patagonia, de descubierto el petróleo en Comodoro, por lo precedente, mucha agua vi correr bajo los puentes sobre el «Neuquén», «Río Negro» y «Alumine», y ahora veo; «bajo El Elsa», en «El Chupat» que nace en la Cordillera, con su último aliento vivificador va a morir en Playa Unión, en la costa patagónica y con algunos conocimientos más sobre «Ciencia y Técnica» y otros saberes aprendidos con afán no solo de saber, sino humildemente enseñar, quiero hacer esta narración que inicio preguntando en principio e interpretando lo siguiente:

¿La posesión del viento como heredad, es castigo o beneficio? De pequeño, cuando a los campos concurría, yo veía en muchos de ellos, el molino, que bastante lento giraba, que con el viento y, el agua recuperaba de la napa donde descansaba, pero también contemplaba el molinillo que giraba más rápido y, accionando un dínamo de automotor adaptado, las «baterías cargaba» para iluminarnos de noche, cuidando de no abusar, y debíamos apagar si no era necesario, para no quedar a oscuras, cuando la necesitábamos.

¿Algo que hoy no recordamos? Hoy con más de ochenta pirulos en mi cuerpo traqueteado, veo que por todos lados cuando viajo y voy observando «a los lados, parados gigantes con tres brazos» pero girando muy lentos, y al preguntar a mis nietos, me dicen, «¡abuelo no lo sabes! Son los molinos de viento!» y recorriendo relatos, de aquel «Quijote, que montado en Rocinante, con su lanza atacaba también a esos gigantes» y me pregunto

¿Viajamos para adelante o quedamos en la historia? Vuelvo a la realidad y pegunto a mis vecinos de esta tierra prometida. Esos molinos de Holanda, son los mismos de ese lugar, solo evoco una «razón que motiva a mi vida» y que me dio este don que lo quiero acuñar, cuando en casa escuchaba algo que se recalcaba y expresaba: «Dios aprieta pero no ahorca», ¿no pasara por aquí?, que nos dio lo que nos dio, y debemos superar, ese Don, usando la inteligencia para que aprovechemos el viento y sepamos discernir a quien debemos elegir, para para viajar a buen puerto.

¿No les parece? ¡Esto continuará con más aporte del viento!

Heraldo Ruddy González
 

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«Heredarás el viento»

Sr. Director:
Esta historia, real, sintetizada, fue fundamentada en una Película de 1960, basada en el famoso caso del «Juicio del Mono a Scopes en 1925», donde «un maestro de secundaria» fue juzgado por enseñar la evolución a sus alumnos, la ley de «Tennessee» de la época prohibía enseñar cualquier teoría que negara la historia de la creación bíblica.

El juicio causó gran revuelo y fue un punto crítico en la controversia sobre la evolución y el creacionismo en Estados Unidos. 
Hoy a más de 111 años de la herencia recibida en esta bendita Patagonia, de descubierto el petróleo en Comodoro, por lo precedente, mucha agua vi correr bajo los puentes sobre el «Neuquén», «Río Negro» y «Alumine», y ahora veo; «bajo El Elsa», en «El Chupat» que nace en la Cordillera, con su último aliento vivificador va a morir en Playa Unión, en la costa patagónica y con algunos conocimientos más sobre «Ciencia y Técnica» y otros saberes aprendidos con afán no solo de saber, sino humildemente enseñar, quiero hacer esta narración que inicio preguntando en principio e interpretando lo siguiente:

¿La posesión del viento como heredad, es castigo o beneficio? De pequeño, cuando a los campos concurría, yo veía en muchos de ellos, el molino, que bastante lento giraba, que con el viento y, el agua recuperaba de la napa donde descansaba, pero también contemplaba el molinillo que giraba más rápido y, accionando un dínamo de automotor adaptado, las «baterías cargaba» para iluminarnos de noche, cuidando de no abusar, y debíamos apagar si no era necesario, para no quedar a oscuras, cuando la necesitábamos.

¿Algo que hoy no recordamos? Hoy con más de ochenta pirulos en mi cuerpo traqueteado, veo que por todos lados cuando viajo y voy observando «a los lados, parados gigantes con tres brazos» pero girando muy lentos, y al preguntar a mis nietos, me dicen, «¡abuelo no lo sabes! Son los molinos de viento!» y recorriendo relatos, de aquel «Quijote, que montado en Rocinante, con su lanza atacaba también a esos gigantes» y me pregunto

¿Viajamos para adelante o quedamos en la historia? Vuelvo a la realidad y pegunto a mis vecinos de esta tierra prometida. Esos molinos de Holanda, son los mismos de ese lugar, solo evoco una «razón que motiva a mi vida» y que me dio este don que lo quiero acuñar, cuando en casa escuchaba algo que se recalcaba y expresaba: «Dios aprieta pero no ahorca», ¿no pasara por aquí?, que nos dio lo que nos dio, y debemos superar, ese Don, usando la inteligencia para que aprovechemos el viento y sepamos discernir a quien debemos elegir, para para viajar a buen puerto.

¿No les parece? ¡Esto continuará con más aporte del viento!

Heraldo Ruddy González
 

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