La Patagonia es la región ideal para la instalación de Centros de Datos III
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En nota anterior decíamos que la Patagonia es una región muy atractiva para instalar centros de datos. Pero claro, no todas las condiciones son favorables.
Los centros industriales y financieros argentinos están concentrados en el eje Buenos Aires – Rosario – Córdoba, que serían los principales consumidores de la producción de un Centro de Datos Patagónico.
Es decir que hay gran distancia entre la producción y el consumo. Pero…el problema no es la distancia física, sino lo que esa distancia implica en términos técnicos, económicos y estratégicos.
Los datos tienen que recorrer más kilómetros de fibra, más nodos intermedios, más riesgo de congestión, todo lo cual genera mayor latencia, es decir mayor tiempo de respuesta.
Para usos comunes, es decir almacenamiento, backups, servicios en la nube generales, etc., no es grave.
Pero para Trading financiero en tiempo real, sistemas bancarios críticos, plataformas industriales con control en tiempo real y Centros de datos de respaldo activo-activo, la latencia importa. Y mucho.
En finanzas de alta frecuencia, los milisegundos son dinero.
La Patagonia tiene menos troncales de fibra, menos transportistas, menor competencia en telecomunicaciones. Eso implica: mayor costo por Mbps, menor redundancia, mayor riesgo ante cortes.
En el AMBA, si se corta un enlace, hay múltiples rutas alternativas. En zonas más aisladas, esa resiliencia baja.
Un Data Center grande necesita personal altamente calificado, proveedores técnicos, mantenimiento especializado, integradores de sistemas, clientes corporativos cercanos. Por supuesto si se instalara un Centro de Datos en la Patagonia estas necesidades se podrían satisfacer, pero los grandes clientes están donde están las sedes corporativas y bancos. Y eso hoy sigue estando concentrado en Buenos Aires.
Las empresas financieras y multinacionales suelen preferir cercanía física a su equipo técnico para visitas frecuentes y lo que es importante acceso rápido ante emergencias. Técnicamente todo esto no es imprescindible.
La Patagonia sí tiene ventajas fuertes, clima frío, energía abundante, eólica e hidroeléctrica, baja densidad poblacional y prácticamente nula exposición sísmica.
El problema no es técnico puro. Es de infraestructura digital que puede resolverse y concentración económica que no puede modificarse.
La distancia a los centros industriales y financieros es un obstáculo, pero para ciertos modelos, backup, inteligencia artificial, minería de datos, HPC, la Patagonia puede ser muy competitiva.
Hoy el cuello de botella es la red. Para ser competitiva, la Patagonia necesita doble o triple troncal de fibra independiente, con rutas físicas distintas hacia Buenos Aires y Chile para salida al Pacífico.
No alcanza con “tener fibra”. Tiene que haber redundancia real, no solo un cable largo hacia el norte.
Si solo hay 1 o 2 operadores grandes, los precios no bajan, se necesita competencia entre proveedores, capacidad mayorista abundante y posibilidad de interconexión directa.
Un data center no tolera microcortes, por lo tanto no conviene depender de energía compartida, debe tener su propia producción, por lo que debe necesariamente venir acompañado de un parque eólico con almacenamiento.
Y hay algo muy importante, además, como cualquier inversión, necesita seguridad jurídica y fiscal. En particular estabilidad tributaria a 15–20 años, régimen de importación de equipamiento IT, acceso a divisas y régimen laboral previsible. Sin previsibilidad macro, es muy difícil que entren inversiones de cientos de millones de dólares. Esto último no solo vale para la Patagonia, es general.
Si Argentina resolviera estabilidad y ampliara la red troncal patagónica, la Patagonia no tendría competencia, sería muy atractiva.
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