Carta del Lector

Riesgos de la reforma reguladora nuclear de Trump II

Tiemplo de lectura 3 minutos 30 segundos

La política nuclear de Trump, reduce las atribuciones de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) aumentando los riesgos de la nefasta energía nuclear. La eficiencia regulatoria no se logra debilitando al regulador, sino haciéndolo más competente y predecible.

Hasta ahora la NRC ha sido una entidad reguladora respetada, aun cuando en alguna oportunidad ha recibido críticas durísimas.

 

La NRC era respetada porque tenía capacidad técnica interna real, era formalmente independiente del poder político, sus decisiones resistían cualquier escrutinio judicial y sus estándares se usaban como referencia internacional. Eso hasta aquí, veremos qué pasará en el futuro con las reformas introducidas por Trump.

 

La crítica fundada más común era por excesiva lentitud y burocracia. Otorgar licencia para nuevos reactores solía tomar años o décadas, había procesos duplicados, y una excesiva rigidez procedimental. Debe reconocerse que inspeccionar a las apuradas lleva al error.

 

Muchos señalan que la NRC regula aplicando criterios diseñados para tecnología vieja a diseños innovadores como los pequeños reactores modulares (SMR), lo que generaba costos desproporcionados, desaliento a la innovación y ventaja a diseños extranjeros con procesos más ágiles.

 

Es decir, se estimaba a criterio de las empresas que su enfoque era excesivamente conservador del riesgo.

 

Hasta antes de la reforma la NRC penalizaba eventos de probabilidad ínfima, exigiendo demostraciones extremadamente robustas, estableciendo como inaceptable cualquier pequeño desconocimiento.

 

Los solicitantes de licencias decían “Nos obliga a demostrar lo imposible”. La respuesta de la NRC a esa crítica era “Esa es exactamente nuestra función”.

 

Se decía que, a la NRC le faltaba visión estratégica. Otra crítica frecuente decía que la NRC no promovía política nuclear, no tenía mandato de descarbonización, y no coordinaba con objetivos energéticos.

 

Esto era cierto… y deliberado, pero su rol no era promover la energía nuclear, sino solo regularla.

 

Hubo acusaciones, posiblemente escuchadas por Trump, de “puerta giratoria” con la industria, dependencia de datos del operador y acomodación gradual a intereses empresariales. De ser así, esto es grave

 

Hasta ahora, no se ha demostrado captura sistémica, pero el riesgo siempre existe y será mayor reduciendo recursos o autoridad.

 

Desde fuera, otros países ven a la NRC y piensan “Es lenta, sí… pero nadie duda de su seriedad”.

 

Las mismas cosas por las que se criticaba a la NRC son las que le daban credibilidad. La lentitud era producto del rigor. El conservadurismo era por mayores márgenes de seguridad.

 

Lo que causaba frustración política era su independencia. Era respetada por confianza técnica.

 

Es de desear que las reformas de Trump no provoquen una imagen como esta.

Si bien la NRC ha sido duramente criticada y muchas veces con razón, mantuvo prestigio técnico internacional. Veremos qué pasa ahora reformada.

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?