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La verdad de la educación

El anuncio oficial de que todos los alumnos y estudiantes pasarán este año de grado o año sin que hayan estudiado, produce un escozor difícil de digerir, porque no se trata de quemar etapas sino de estudiar.

Emilio Balado

Se imaginan personas con varios años de edad pero con un simple conocimiento de la realidad, donde pareciera que nada importa y menos si se sabe, o no, lo importante pareciera que es pretender dar soluciones sin que se nos caiga una idea de cómo salir de la contingencia. Pensemos que el día de mañana solo tendremos individuos con la preparación menos que básica para afrontar la vida. Pero lo que es peor aún, es que muchos serán dirigentes y ocuparán lugares destacados en la sociedad, que indudablemente, seguirán el camino de los muchos casos que hoy vemos y que nos asombran por su falta de educación y preparación.
Que el sistema se nos cae, no es ninguna novedad. Pero que se han pasado de la raya, también está incluido dentro de los parámetros que hoy nos toca vivir. El desenfreno a que han llegado las cosas ya no tiene límite. Padres acongojados, niños desprotegidos por quienes tienen que velar por ellos: Maestros, gremialistas y el Gobierno alejado de la realidad del bienestar público, y suma y sigue. La convivencia y el respeto hacia el otro se perdieron en el camino y pareciera que no tiene fin. Nadie piensa en ese otro y en el conjunto. Solo pareciera que impera el capricho de no hacer nada bien.
Aparejado con esto aparecen las acusaciones mutuas, donde se ventilan acciones no tan santas, que comprometen más a los protagonistas, donde el oportunismo es materia corriente. Muchos que ya peinamos canas recordamos nuestro pasar por las áreas educativas y comparamos con el presente, y nos dicen que estamos fuera de la realidad, y nosotros nos preguntamos: «De qué realidad nos hablan»: Del desorden, de la falta de consideración, del libertinaje de hacer lo que se da la gana, de cobrar sin trabajar, de hacer trampas, de desproteger a la niñez, y los demás etcéteras que podemos enumerar.
La falta de una educación adecuada justamente nos marca en estos días, la verdadera realidad de años de un endeble andamiaje, de lo que fue y es la educación de los últimos años. Porque educación es algo más que saber leer y escribir. Es tomar conciencia de que es todo lo que compone una forma de vivir ordenada, donde el respeto hacia el otro y a la sociedad deben primar.
En estos días con motivo de los cambios de mando a varios niveles, pareciera que nos están dando el ejemplo de cómo conducirnos en estas circunstancias. Es de esperar que el ejemplo cunda y que se multipliquen esas acciones. También el sector de la educación está necesitando un cambio que haga ver la realidad de nuestro presente, pero también del futuro que nuestros educandos y la sociedad se merecen. De contribuir al bienestar general como lo dictamina nuestra constitución, será la respuesta a nuestra Patria agradecida.
 

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La verdad de la educación

El anuncio oficial de que todos los alumnos y estudiantes pasarán este año de grado o año sin que hayan estudiado, produce un escozor difícil de digerir, porque no se trata de quemar etapas sino de estudiar.

Se imaginan personas con varios años de edad pero con un simple conocimiento de la realidad, donde pareciera que nada importa y menos si se sabe, o no, lo importante pareciera que es pretender dar soluciones sin que se nos caiga una idea de cómo salir de la contingencia. Pensemos que el día de mañana solo tendremos individuos con la preparación menos que básica para afrontar la vida. Pero lo que es peor aún, es que muchos serán dirigentes y ocuparán lugares destacados en la sociedad, que indudablemente, seguirán el camino de los muchos casos que hoy vemos y que nos asombran por su falta de educación y preparación.
Que el sistema se nos cae, no es ninguna novedad. Pero que se han pasado de la raya, también está incluido dentro de los parámetros que hoy nos toca vivir. El desenfreno a que han llegado las cosas ya no tiene límite. Padres acongojados, niños desprotegidos por quienes tienen que velar por ellos: Maestros, gremialistas y el Gobierno alejado de la realidad del bienestar público, y suma y sigue. La convivencia y el respeto hacia el otro se perdieron en el camino y pareciera que no tiene fin. Nadie piensa en ese otro y en el conjunto. Solo pareciera que impera el capricho de no hacer nada bien.
Aparejado con esto aparecen las acusaciones mutuas, donde se ventilan acciones no tan santas, que comprometen más a los protagonistas, donde el oportunismo es materia corriente. Muchos que ya peinamos canas recordamos nuestro pasar por las áreas educativas y comparamos con el presente, y nos dicen que estamos fuera de la realidad, y nosotros nos preguntamos: «De qué realidad nos hablan»: Del desorden, de la falta de consideración, del libertinaje de hacer lo que se da la gana, de cobrar sin trabajar, de hacer trampas, de desproteger a la niñez, y los demás etcéteras que podemos enumerar.
La falta de una educación adecuada justamente nos marca en estos días, la verdadera realidad de años de un endeble andamiaje, de lo que fue y es la educación de los últimos años. Porque educación es algo más que saber leer y escribir. Es tomar conciencia de que es todo lo que compone una forma de vivir ordenada, donde el respeto hacia el otro y a la sociedad deben primar.
En estos días con motivo de los cambios de mando a varios niveles, pareciera que nos están dando el ejemplo de cómo conducirnos en estas circunstancias. Es de esperar que el ejemplo cunda y que se multipliquen esas acciones. También el sector de la educación está necesitando un cambio que haga ver la realidad de nuestro presente, pero también del futuro que nuestros educandos y la sociedad se merecen. De contribuir al bienestar general como lo dictamina nuestra constitución, será la respuesta a nuestra Patria agradecida.
 

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