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Un problema presente y futuro

En las actuales condiciones el futuro del planeta es incierto y atenta contra las futuras generaciones, que tendrán que lidiar con el problema de cómo cambiar los sistemas de auto destrucción. Es de esperar que no sea demasiado tarde, ya que esa preocupación no va acompañada por la acción de cambiar las cosas.  

Emilio Balado

El reciente desastre ecológico ocurrido en el Amazonas no es más que la suma de otros desastres que están ocurriendo en el mundo, sin que el grueso de sus habitantes comprenda el momento que se está viviendo. A esto se suman los ciclones en el Caribe y a la invasión del mar -principalmente el océano Pacífico- «regado» por una superficie de plásticos y otros desechos que ya superan la superficie de Francia, lo que agregado a las toneladas diarias de  basura que se genera en todo el planeta, y el derretimiento de los polos, que en estos días preocupa tanto, nos está señalando lo difícil que será en el futuro vivir en esta nave espacial, si sus habitantes no encuentran rápidamente una salida que mejore y cambie los ataques al planeta.
Pareciera que todas las señales de alarma no son entendidas por todas las personas, y los dirigentes de todo el mundo, donde desde el que produce un pequeño basurero hasta las grandes industrias que generan desechos, sin contar con los gobiernos que consientes de los males que generan, hacen caso omiso y atentan contra el medio ambiente y hasta es más, en ocasiones alientan el desastre como la destrucción de reservorios, como en las provincias del norte para generar plantaciones como la soja.
La contaminación ambiental ocurre en todo el mundo y en muchas ocasiones hay países que intentan sacar desechos de sus territorio y trasladarlo a otros en vías de desarrollo, pero que en definitiva no hacen más que retardar el desastre. La contaminación del aire ya está en un avance nada deseable y puede verse en la cantidad de automóviles, usinas atómicas y fábricas a base de combustión de carbón, que van haciendo que cada vez nos compliquemos más, y aunque parezca mentira hasta la quema de neumáticos cuando hay manifestaciones populares contribuyen al desastre.
Este es un tema que en varias oportunidades se ha tratado desde esta columna, pero que indudablemente es apenas una pequeña gota en el océano, pero que realmente existe la problemática es real, y ya las autoridades mundiales deberían tratarlo con la preocupación que hay, libre de toda especulación, ya que todas las reuniones mundiales realizadas para tratar el problema, no pasan de ser reuniones que después quedan en la nada. En las actuales condiciones el futuro es incierto y atenta contra la vida en el planeta. ¿Se podrá hacer algo para cambiar las cosas?.

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Un problema presente y futuro

En las actuales condiciones el futuro del planeta es incierto y atenta contra las futuras generaciones, que tendrán que lidiar con el problema de cómo cambiar los sistemas de auto destrucción. Es de esperar que no sea demasiado tarde, ya que esa preocupación no va acompañada por la acción de cambiar las cosas.  

El reciente desastre ecológico ocurrido en el Amazonas no es más que la suma de otros desastres que están ocurriendo en el mundo, sin que el grueso de sus habitantes comprenda el momento que se está viviendo. A esto se suman los ciclones en el Caribe y a la invasión del mar -principalmente el océano Pacífico- «regado» por una superficie de plásticos y otros desechos que ya superan la superficie de Francia, lo que agregado a las toneladas diarias de  basura que se genera en todo el planeta, y el derretimiento de los polos, que en estos días preocupa tanto, nos está señalando lo difícil que será en el futuro vivir en esta nave espacial, si sus habitantes no encuentran rápidamente una salida que mejore y cambie los ataques al planeta.
Pareciera que todas las señales de alarma no son entendidas por todas las personas, y los dirigentes de todo el mundo, donde desde el que produce un pequeño basurero hasta las grandes industrias que generan desechos, sin contar con los gobiernos que consientes de los males que generan, hacen caso omiso y atentan contra el medio ambiente y hasta es más, en ocasiones alientan el desastre como la destrucción de reservorios, como en las provincias del norte para generar plantaciones como la soja.
La contaminación ambiental ocurre en todo el mundo y en muchas ocasiones hay países que intentan sacar desechos de sus territorio y trasladarlo a otros en vías de desarrollo, pero que en definitiva no hacen más que retardar el desastre. La contaminación del aire ya está en un avance nada deseable y puede verse en la cantidad de automóviles, usinas atómicas y fábricas a base de combustión de carbón, que van haciendo que cada vez nos compliquemos más, y aunque parezca mentira hasta la quema de neumáticos cuando hay manifestaciones populares contribuyen al desastre.
Este es un tema que en varias oportunidades se ha tratado desde esta columna, pero que indudablemente es apenas una pequeña gota en el océano, pero que realmente existe la problemática es real, y ya las autoridades mundiales deberían tratarlo con la preocupación que hay, libre de toda especulación, ya que todas las reuniones mundiales realizadas para tratar el problema, no pasan de ser reuniones que después quedan en la nada. En las actuales condiciones el futuro es incierto y atenta contra la vida en el planeta. ¿Se podrá hacer algo para cambiar las cosas?.

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