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El diccionario y el lenguaje

A propósito de la visita del presidente de la Nación Mauricio Macri a la Provincia del Chubut, más precisamente a Puerto Madryn, se dilucidaron algunos temas que se encontraban generando inconvenientes en el panorama provincial.

Luis López Salaberry

Es evidente que la presencia de un presidente de la Nación en la región, es una oportunidad propicia para expresar opiniones e inquietudes, como así también dar las respuestas o la promesa de su estudio. Seguramente en la búsqueda de equilibrio nacional y con el objetivo en el bienestar general. Nunca se desperdician estas oportunidades si los sectores dirigentes incluyen la razonabilidad en sus planteos. Al respecto es interesante destacar como nuevamente aflora una frase en el discurso presidencial que tiene referencia al diccionario. Es el único lugar donde aparece el éxito antes del trabajo.  Precisamente en esa guía conceptual de las palabras que utilizamos, los que del castellano hemos hecho nuestra lengua. Esta figura, que tiende a generar la idea si los argentinos verdaderamente pretendemos el éxito sin el esfuerzo que significa el trabajo, o la creación de las fuentes que generen el mismo, como el antecedente necesario para salir del atolladero en el que nos encontramos, importa creo, una autorreflexión. Esta autorreflexión es fundamentalmente individual por cuanto, es por medio de éste, del individuo, que la sociedad se realiza. Entiendo que cuando nos angustiamos porque la sociedad está mal inconscientemente nos estamos haciendo un reproche personal porque no hay duda que la respuesta se lee en nuestros actos o en la ausencia de éstos. Ahora bien, la pregunta sería ¿queremos vivir en esta sociedad en la que vivimos o queremos otra? Si queremos otra no hay duda que deben ser modificados algunos comportamientos que han introducido quienes obtienen beneficios, por la indiferencia de los otros, perdiendo de vista los objetivos que en todo gobierno democrático y dentro de un Estado de Derecho Constitucional tiene la obtención del poder y el ejercicio del mismo. Esa sociedad, seguramente donde no queremos vivir, tiene su construcción y su generación en el pasado, y es probable que se sufra a sí misma por todas las consecuencias que genera en el accionar cotidiano del individuo y lo colectivo. Pero el proceso de transformación, si queremos otra, donde la pelea en la política no sea meramente por los cargos, donde la educación genere la igualdad de oportunidades para que el conocimiento haga surgir los talentos, donde pueda existir creación de riqueza y trabajo, donde éste sea buscado para descubrir la dignidad del mismo en la realización personal y familiar, donde la legislación sea imaginando un futuro para el bienestar general imponiendo límites, derechos y obligaciones, donde se terminen con las picardías y los acomodos desplazando el curriculum de la relación familiar o de los amigos por el verdadero,  donde la Justicia deje de ser la vidriera de la hipocresía y la mentira, y donde la corrupción en la función pública sea severamente penada y no meros acuerdos de intereses; ese proceso de transformación requiere no solo voluntad de hacer sino transitar, como suele decir un distinguido colega, caminando sobre las piedras. 
En los últimos años hemos escuchado como se ha degradado el lenguaje desde las altas esferas del Gobierno provincial, sin observar que ese ejemplo se reproduce y se refleja en el debilitamiento de las instituciones. Entiendo que ningún bien se le hace a la democracia cuando un Gobernador puede tratar de miserables a los integrantes del poder legislativo, cuando se pretende hacer creer que la provincia es soberana y cuando el discurso evade los condicionantes éticos, sea del poder que sea. Lamentablemente la presencia del Presidente de la Nación también ha significado las expresiones de algunos pocos que no nos hacen ningún bien y reafirman una condición social reprochable.  Están en las antípodas de cualquier crítica u opinión ideológica contraria, en un sistema de gobierno que tiene precisamente en las urnas, con elementos de transparencia y con el cumplimiento de las leyes y procedimientos constitucionales, la validación de sus expectativas. Chubut merece emerger de la mediocridad y esta tarea no es meramente económica o financiera, requiere también de una dirigencia que trabaje para poner en valor todo su potencial. Sólo después del trabajo viene el éxito.


 

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El diccionario y el lenguaje

A propósito de la visita del presidente de la Nación Mauricio Macri a la Provincia del Chubut, más precisamente a Puerto Madryn, se dilucidaron algunos temas que se encontraban generando inconvenientes en el panorama provincial.

Es evidente que la presencia de un presidente de la Nación en la región, es una oportunidad propicia para expresar opiniones e inquietudes, como así también dar las respuestas o la promesa de su estudio. Seguramente en la búsqueda de equilibrio nacional y con el objetivo en el bienestar general. Nunca se desperdician estas oportunidades si los sectores dirigentes incluyen la razonabilidad en sus planteos. Al respecto es interesante destacar como nuevamente aflora una frase en el discurso presidencial que tiene referencia al diccionario. Es el único lugar donde aparece el éxito antes del trabajo.  Precisamente en esa guía conceptual de las palabras que utilizamos, los que del castellano hemos hecho nuestra lengua. Esta figura, que tiende a generar la idea si los argentinos verdaderamente pretendemos el éxito sin el esfuerzo que significa el trabajo, o la creación de las fuentes que generen el mismo, como el antecedente necesario para salir del atolladero en el que nos encontramos, importa creo, una autorreflexión. Esta autorreflexión es fundamentalmente individual por cuanto, es por medio de éste, del individuo, que la sociedad se realiza. Entiendo que cuando nos angustiamos porque la sociedad está mal inconscientemente nos estamos haciendo un reproche personal porque no hay duda que la respuesta se lee en nuestros actos o en la ausencia de éstos. Ahora bien, la pregunta sería ¿queremos vivir en esta sociedad en la que vivimos o queremos otra? Si queremos otra no hay duda que deben ser modificados algunos comportamientos que han introducido quienes obtienen beneficios, por la indiferencia de los otros, perdiendo de vista los objetivos que en todo gobierno democrático y dentro de un Estado de Derecho Constitucional tiene la obtención del poder y el ejercicio del mismo. Esa sociedad, seguramente donde no queremos vivir, tiene su construcción y su generación en el pasado, y es probable que se sufra a sí misma por todas las consecuencias que genera en el accionar cotidiano del individuo y lo colectivo. Pero el proceso de transformación, si queremos otra, donde la pelea en la política no sea meramente por los cargos, donde la educación genere la igualdad de oportunidades para que el conocimiento haga surgir los talentos, donde pueda existir creación de riqueza y trabajo, donde éste sea buscado para descubrir la dignidad del mismo en la realización personal y familiar, donde la legislación sea imaginando un futuro para el bienestar general imponiendo límites, derechos y obligaciones, donde se terminen con las picardías y los acomodos desplazando el curriculum de la relación familiar o de los amigos por el verdadero,  donde la Justicia deje de ser la vidriera de la hipocresía y la mentira, y donde la corrupción en la función pública sea severamente penada y no meros acuerdos de intereses; ese proceso de transformación requiere no solo voluntad de hacer sino transitar, como suele decir un distinguido colega, caminando sobre las piedras. 
En los últimos años hemos escuchado como se ha degradado el lenguaje desde las altas esferas del Gobierno provincial, sin observar que ese ejemplo se reproduce y se refleja en el debilitamiento de las instituciones. Entiendo que ningún bien se le hace a la democracia cuando un Gobernador puede tratar de miserables a los integrantes del poder legislativo, cuando se pretende hacer creer que la provincia es soberana y cuando el discurso evade los condicionantes éticos, sea del poder que sea. Lamentablemente la presencia del Presidente de la Nación también ha significado las expresiones de algunos pocos que no nos hacen ningún bien y reafirman una condición social reprochable.  Están en las antípodas de cualquier crítica u opinión ideológica contraria, en un sistema de gobierno que tiene precisamente en las urnas, con elementos de transparencia y con el cumplimiento de las leyes y procedimientos constitucionales, la validación de sus expectativas. Chubut merece emerger de la mediocridad y esta tarea no es meramente económica o financiera, requiere también de una dirigencia que trabaje para poner en valor todo su potencial. Sólo después del trabajo viene el éxito.


 

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