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Para la corrupción también llegó el nunca más
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Para la corrupción también llegó el nunca más

Ya no hay duda alguna de que a la enorme corrupción que el kirchnerismo, tanto en su versión masculina como femenina, también le ha llegado el «nunca más», como en 1983 le llegó a los golpes militares que desde 1930 se dedicaron a derrocar gobiernos constitucionales a pedido de los representantes de intereses económicos que se consideraban afectados por ellos. Ya ese fantasma ha desaparecido.

Rosendo Rodríguez Labat

La democracia, aun con sus imperfecciones está consolidada. Pero el matrimonio santacruceño, que desde la vecina provincia llegaba a la Casa Rosada con pésimos antecedentes que en otros países hubieran merecido la atención de la Justicia, y toda esa infernal maquinaria que habían ideado para desguazar a la República en beneficio propio y de sus más cercanos colaboradores no tardaron en poner en funcionamiento hasta diciembre del 2015, donde el pueblo, mediante las urnas, los desalojó del poder y la Justicia se hizo cargo de ellos. En estos momentos, quien ocupó la vicepresidencia de la Nación ya está entre rejas, como hace rato lo están quienes integraron esos nefastos gobiernos que nos llevaron al borde del abismo. Con una desfachatez y un caradurismo sorprendente, se consideran perseguidos políticos, cuando realmente son delincuentes de guantes blancos, que les interesa un pito la República, pero sí el poder para seguir enriqueciéndose y sometiendo a las clases humildes a un estado de permanentes necesidades. El cuento de lo «nacional y popular» sólo ha servido para que unos pocos vivan muy bien y muchos muy mal. En la República Argentina ha llegado la hora de la verdad. El pueblo lo ha comprendido y está dispuesto a soportar las dificultades que demandará el entierro de los gobiernos populistas, que tanto daño le han hecho al país. El apoyo que actualmente tiene Macri era impensado hasta no hace mucho tiempo. Está haciendo lo que otros no pudieron hacer porque los portones de Campo de Mayo se abrían con mucha facilidad. Hoy las Fuerzas Armadas están dedicadas a sus funciones específicas. Es el ciudadano quien decide. Y el ciudadano no comparte el concepto de muchos fanáticos de esta horrenda caricatura del peronismo que estuvo en la Casa Rosada durante doce años, «que robaron pero hicieron». Ojalá que de esta bochornosa gestión kirchnerista-cristinista, el peronismo tradicional saque sus conclusiones, se reorganice y recupere el protagonismo perdido. En sus filas hay hombres y mujeres con sobrados méritos y muchos jóvenes que sueñan con un país mejor.
 

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Para la corrupción también llegó el nunca más

Ya no hay duda alguna de que a la enorme corrupción que el kirchnerismo, tanto en su versión masculina como femenina, también le ha llegado el «nunca más», como en 1983 le llegó a los golpes militares que desde 1930 se dedicaron a derrocar gobiernos constitucionales a pedido de los representantes de intereses económicos que se consideraban afectados por ellos. Ya ese fantasma ha desaparecido.

La democracia, aun con sus imperfecciones está consolidada. Pero el matrimonio santacruceño, que desde la vecina provincia llegaba a la Casa Rosada con pésimos antecedentes que en otros países hubieran merecido la atención de la Justicia, y toda esa infernal maquinaria que habían ideado para desguazar a la República en beneficio propio y de sus más cercanos colaboradores no tardaron en poner en funcionamiento hasta diciembre del 2015, donde el pueblo, mediante las urnas, los desalojó del poder y la Justicia se hizo cargo de ellos. En estos momentos, quien ocupó la vicepresidencia de la Nación ya está entre rejas, como hace rato lo están quienes integraron esos nefastos gobiernos que nos llevaron al borde del abismo. Con una desfachatez y un caradurismo sorprendente, se consideran perseguidos políticos, cuando realmente son delincuentes de guantes blancos, que les interesa un pito la República, pero sí el poder para seguir enriqueciéndose y sometiendo a las clases humildes a un estado de permanentes necesidades. El cuento de lo «nacional y popular» sólo ha servido para que unos pocos vivan muy bien y muchos muy mal. En la República Argentina ha llegado la hora de la verdad. El pueblo lo ha comprendido y está dispuesto a soportar las dificultades que demandará el entierro de los gobiernos populistas, que tanto daño le han hecho al país. El apoyo que actualmente tiene Macri era impensado hasta no hace mucho tiempo. Está haciendo lo que otros no pudieron hacer porque los portones de Campo de Mayo se abrían con mucha facilidad. Hoy las Fuerzas Armadas están dedicadas a sus funciones específicas. Es el ciudadano quien decide. Y el ciudadano no comparte el concepto de muchos fanáticos de esta horrenda caricatura del peronismo que estuvo en la Casa Rosada durante doce años, «que robaron pero hicieron». Ojalá que de esta bochornosa gestión kirchnerista-cristinista, el peronismo tradicional saque sus conclusiones, se reorganice y recupere el protagonismo perdido. En sus filas hay hombres y mujeres con sobrados méritos y muchos jóvenes que sueñan con un país mejor.
 

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